Un café para cada momento

No tomas el mismo café para leer que para trabajar. Aunque no lo sepas. Una guía sencilla para elegir tu café según la hora y lo que vas a hacer.

Mesa de cocina al amanecer con un libro abierto, una libreta y un método de filtrado

No tomas el mismo café para leer que para trabajar. Aunque no lo sepas. El momento cambia lo que buscas en la taza: a veces quieres algo que te despierte, a veces algo que te acompañe y a veces solo un pretexto para sentarte cinco minutos sin pantalla.

Durante años tomamos el café en piloto automático: el mismo tarro, la misma taza, a la carrera. Pero cuando empiezas a probar cafés de especialidad te das cuenta de que cada uno tiene una personalidad, y que esa personalidad combina mejor con unos momentos que con otros. No hay reglas fijas. Esta es nuestra guía para empezar a jugar.

En la mañana: algo brillante que despierte

La primera taza del día tiene un trabajo serio: sacarte de la cama sin pelearse contigo. Ahí funciona muy bien un café con acidez brillante y notas cítricas, que se sienta fresco y jugoso. Nuestra recomendación es Borbón Naranja: toronja, durazno y un fondo de chocolate blanco. Es como abrir una ventana en la mañana.

Para la mañana, los métodos de filtrado como la V60 resaltan esa limpieza y ese brillo. Si tienes prisa, una AeroPress también lo hace en dos minutos.

Para trabajar: concentración sin pesadez

Cuando necesitas foco, lo último que quieres es un café que te deje pesado. Busca una taza equilibrada, que puedas tomar despacio mientras escribes o revisas pendientes. Borbón Naranja vuelve a ser buen compañero, aunque muchos prefieren Montuno por su cuerpo y su chocolate. Un truco: prepara una jarra pequeña y tómala tibia; muchos sabores aparecen cuando baja la temperatura.

Antes de entrenar: energía con cuerpo

Si vas a moverte, te conviene un café con cuerpo, que se sienta en la boca. Montuno, con chocolate, chicle y frutos tropicales, es el que más energía transmite de nuestros cafés. Funciona muy bien en moka o en prensa francesa. Eso sí: tómalo con tiempo, no cinco minutos antes de salir corriendo.

El ritual no es una ceremonia extraordinaria. Es la decisión deliberada de no vivir en automático.

En la tarde: una pausa larga

Cuando baja el ritmo apetece algo sedoso y dulce, casi un postre. Locura, con vainilla, caramelo y crema de coco, es el café de la tarde por excelencia: dulce sin una gota de azúcar. Acompáñalo con un libro, una conversación o con nada. Ese es el punto.

Si eres sensible a la cafeína en la tarde, prepara una taza más pequeña o con un poco menos de café. Lo importante es el momento, no la cantidad.

Cuando quieres sorprenderte

Hay días en los que el café no es compañía sino protagonista. Para esos días, prepara varios cafés en paralelo, con el mismo método y la misma cantidad, y pruébalos en orden. Es la forma más rápida de entender que cada lote puede dar una taza completamente distinta.

  • Mañana: Borbón Naranja, brillante y jugoso.
  • Trabajo: Borbón Naranja o Montuno, según cuánto cuerpo quieras.
  • Entreno: Montuno, con cuerpo y chocolate.
  • Tarde: Locura, sedoso y dulce.

Tu momento, tus reglas

Esta guía es un punto de partida, no un examen. Puede que tu café de la mañana sea Locura y que te encante así. Lo único que te pedimos es que lo elijas. Si quieres una recomendación más personal, haz el test Encuentra tu café, y si quieres tener los tres a mano para cada momento, pide el Pack 3 sabores.

¿Cuál es tu momento favorito para el café? Cuéntanos con #MiRitualNaku.